‘Un lugar perfecto para un día perfecto en familia’. Así es como mi hija mayor ha bautizado a este artículo después de hacer una ruta por la Casa de Campo de Madrid un día en los que el termómetro apenas pasaba de los ceros grados.

A pesar del frío (eso sí, la luz era increíble), lo pasamos muy bien y me permitió redescubrir un rincón muy especial donde pasé inolvidables fines de semana con mis hermanos y mis padres cuando era pequeña.

Senda por la Casa de Campo de Madrid con niños

puente de la casa de campo de madrid

Dejamos el coche en el aparcamiento gratuito del Lago y desde aquí lo bordeamos dirección hacia el embarcadero para llegar al Acueducto de la Partida de Sabatini, arquitecto encargado de su reconstrucción en 1778 bajo el reinado de Carlos III.

Merece la pena hacer una parada para explicarles a los niños que fue ideado para garantizar el abastecimiento de agua a la zona de la huerta y, como curiosidad, les podemos decir que, aunque ahora lo vean de ladrillo, fue originalmente levantado en madera.

vistas de la casa de campo

Pedirles a unas niñas de cinco y nueve años que sigan un camino ‘oficial’ mientras a su izquierda tienen árboles en los que subirse o mini montículos en los que hacer la croqueta es difícil, así que aunque la distancia total que recorrimos no supero los tres kilómetros, en tiempo sí que nos extendimos. Y es que como dijo el filósofo chino Lao-Tsé: ‘El que camina a grandes zancadas no irá muy lejos’.

casa de campo de madrid

Y como vamos sin prisa, decidimos contemplar las vistas que hay desde uno de los miradores que encontrarás en esta zona: las famosas Cuatro Torres, el faro de Moncloa, el Palacio Real…

casa de campo de madrid con niños

Y comenzamos la ‘marcha’ por la pista forestal central. ¡Vamos casi solos! ¡Tenemos todo el camino para nosotras! ¡Todo un lujo! El camino es fácil, sin desniveles y sin socavones en nuestra ruta. ¡Perfecta si llevas un carrito de bebé!

Aunque como digo no presenta dificultades, ¡mis hijas quieren algo más de acción! Así que se salen del itinerario oficial y deciden ir por lo que se podría suponer que era el cauce de un río para coger bellotas, palos o piedras.

 ruta por la madrileña casa de campo de

Y así continuamos un kilómetro, en paralelo a la zona de la reserva integral (no se puede visitar), por que te puede servir de referencia para no perderte en la senda. Llegarás a una intersección en el que verás un camino ya asfaltado. Puedes continuarlo y coger el camino hacia la izquierda para volver a tu lugar de salida.

ruta forestal por la casa de campo madrileña

Durante el paseo, me resulta inevitable volver a visualizar en mi cabeza algunos de los mejores momentos que pasé en este entorno hace más de 30 años, ¡parece que huele a tortilla de patata y a filete de pollo empanado de mi mamá!

Mis pies avanzan, pero mi mente echa la vista atrás para recordar, entre otras cosas, los juegos que más me gustaban de pequeña: desde la rayuela pasando al pañuelo hasta el balón prisionero. ¡Qué casualidad! ¡Son algunos de los preferidos de mi hija mayor! ¡Clásicos que nunca pasan de moda!

Antes de llegar a nuestro punto de partida, vemos una ‘pista cuadrada empedrada’ rodeada de una valla baja de madera. Mis hijas debaten (o mejor dicho discuten) si se tratará de un parque para perros o un lugar donde organizan paseos a pony o a caballo.

Para su sorpresa (y para la mía) no es nada de eso. Son las eras que, a partir de 1725, siempre hubo en la Casa de Campo de los Borbones para trillar los cereales y así conseguir grano con el que alimentar a los faisanes y peces del Lago y para el uso familiar del personal.

el lago de la casa de campo

Y ya estamos de vuelta a nuestro lugar de origen. Te recomiendo que hagas una vuelta completa al Lago, que se sientes en sus bancos y contemples las bandada de pájaros que parecen escoltar a sus visitantes o los patos que juguetean en las aguas.

Y si quieres saber más sobre este zona, pásate por el centro de Educación Ambiental y entérate de todas las actividades que se realizan en la zona: gratuitas, por edades y ajustadas a cada época del año.

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