Ávila conserva una pieza de arte única: sus más de 2.500 metros de longitud de muralla. ¿Sabías que puedes recorrerla por arriba e imaginarte historias que les pasaban a los centinelas que desde ahí vigilaban y protegían la ciudad? Sin duda, un atractivo para hacer turismo en familia y conocer secretos del lugar que vio nacer a Santa Teresa de Jesús, una de sus habitantes más conocida y carismática. Descubrimos Ávila con niños.

Descubriendo Ávila con niños

ávila con niños

Estarás de acuerdo conmigo que cuando viajas con niños y buscas visitar ciudades de nuestro territorio o fuera de las fronteras españolas siempre hay que buscar un gancho, aquello que les llame la atención y que les despierte las ganas de conocer ese nuevo destino del que tanto les has hablado. Y eso fue lo que hicimos papá y mamá antes de poner rumbo a Ávila, una ciudad que puede resultar un viaje en la historia para los más pequeños, ¡solo hay que saber vendérselo bien y darles la información adecuada!

De Ávila lo que más llama la atención es, sin duda, su muralla, que se encuentra en perfecto estado y que se puede recorrer por arriba. Existen dos tramos con accesos distintos: uno corto de unos 500 metros – para mí el más bonito- y un segundo camino que tiene una extensión de poco más de un kilómetro, pero del que te puedes bajar por tres accesos distintos. Aquí los niños (no pagan entrada y los adultos cinco euros) deben de ir acompañados en todo momento porque algunos tramos de escaleras, además de altas, puede jugarles una mala pasada.

visitamos ávila con niños

Lo bueno es que puedes avanzar por ellas sin la presión del tiempo porque es visita libre y podrás entretenerte todo lo que quieras y… ¡más! Y puedes aprovechar el recorrido para explicarles que en toda la muralla (aunque no está adaptada para visitarla al 100%) hay 88 torreones y contar a los que subís, o que hay diferentes alturas debido al desnivel del terreno, pero todos los muros tienen 12 metros de alto.

Luego ya cuando estés abajo y os adentréis de lleno a conocer algunas de las iglesias o templos religiosos (otra cosa no pero en Ávila abundan), puedes comentarles que la muralla tiene un total de nueve puertas, que también son llamadas arcos. Yo diría que las de visita obligada son tres: la del mercado grande, que conduce al mercado chico, la del Alcázar y la de la catedral. 

descubrimos ávila con niños

Entre los monumentos que sí o sí te recomiendo entrar se encuentra la catedral (puedes subir a la parte de arriba), la iglesia de san Vicente, la de santa Teresa, la Reencarnación y santo Tomás. Si bien es cierto que, a pesar de que Ávila no es muy grande, la distancia entre algunas de ellas, como son las dos últimas, es bastante y puede resultar cansado para los niños. 

Una opción muy buena es coger el tranvía de Ávila – antiguo murallito- que incluye explicación (Precio: 13,20 dos adultos y dos niños) pero que solo para en los cuatro postes (más abajo te cuento un secreto de este rincón y por qué debes ir hacerte una parada allí). Así que si tu intención es conocer estos edificios por dentro, ¡descarta esta opción!

visitamos ávila en familia

Por la cuidad encontrarás difererentes parques infantiles, en el caso de ir con niños pequeños y necesitar hacer un descanso. Nuestro favorito, a cuatro kilómetros de la ciudad, es el que se encuentra en nuestra señora de Sonsoles, patrona de los abulenses, y que tiene columpios y mesas para montar un picnic e, incluso, un restaurante con platos varios.

los cuatro postes de ávila

Y, aunque situado a las afueras de Ávila no puedes dejar de visitar los cuatro postes, contemplar las maravillosas vistas que desde aquí hay de la ciudad y, si consigues que no haya mucha gente como fue nuestro caso, hacerte una foto desde este lugar. ¡Qué mejor guinda para el pastel!

Por cierto, no quiero dejar de contarte que en los cuatro postes santa Teresa de Jesús se sacudió la zapatilla y exclamó, ‘De Ávila, ni el polvo’, antes de emprender camino hasta Alba de Tormes (Salamanca), lugar donde murió.

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