Andrea Maceiras con su ‘Alma de elefante‘ y de la mano de editorial Anaya nos lo pone en bandeja de plata. ¿Cuántas horas pasamos los padres buscando, rebuscando, enterrándonos literalmente bajo decenas de libros que pensamos o intuimos que enseñaran algo a nuestros pipiolos? Muchas, yo creo que demasiadas.

Los valores que encierra ‘Alma de elefante’

el libro de alma de elefante

Andrea nos desvela el secreto: todo niño y niña del mundo debería disfrutar de su particular Sat Naapa. Ese lugar mágico en el que no importan los agujeros de las camisetas, lavarse en el río bien frío o jugar durante horas con la tierra rojiza que rodean las cabañas. Sat Naapa es naturaleza, es intercambio y es respeto hacia el ser humano.

Los protagonistas son Suy y Lawen, dos niños de diez años, mellizos, chica y chico. Aparentemente son iguales, visten igual, se cortan el pelo igual, pero Lawen es diferente. Muestra dificultades para expresar sus emociones, no sabe leer y se puede pasar horas y horas junto al lago, haciendo filas de guijarros. Uno detrás de otro…hasta el infinito.

Suy es el encargado de cuidar de su hermana. Lo hace requetebién. La calma cuando la frustración la enfurece, le ayuda a estar contenta y la acompaña, en silencio, en sus juegos. Además, a él le permite que la toque. Sin embargo, Suy se siente mal porque ha mentido a su hermana. En realidad, a todo el poblado.

Todo empezó en el Templo de la Luna llena. El lugar en el que se apropió del alma del elefante que no le correspondía. Hasta que llegó Tep y las cosas se complicaron, aunque, también fue uno de los días mas emocionantes en Sat Naapa. No estaba enterrado en la tierra, por lo tanto, no era el tesoro que todos los niños esperaban de las historias contadas por sus mayores. Pero… seguid, seguid leyendo. No os lo vamos a destripar entero.

‘Alma de elefante’ ha sido el libro galardonado con el Premio Anaya Infantil 2022. No podía ser para menos. Es un cuento que engancha desde la primera línea, es capaz de hacer viajar a tierras lejanas a los más pequeños e imaginarse jugando con niños de otras culturas. Pero lo más importante: les enseña el amor sagrado por la naturaleza, la importancia de la familia y de ayudar al miembro que más lo necesita dando pinceladas de “otra forma de ser” como es el autismo. 

Ahhhh…muy importante, las cosas no son lo que parecen. Poseamos el alma que poseamos, ya sea de elefante, mariposa o sapo, tenemos una suerte tremenda. 

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