Después de pasarnos el último año escolar haciendo rutas y escuchar cómo mis hijas ya estaban cansadas de tanto plano y tanto senderismo, llegó el momento de improvisar y de no hacer prácticamente nada. Así que nos levantamos un domingo, cogimos el coche y nos fuimos a pasar el día a uno de los lugares que más nos gustan en casa por la tranquilidad y la paz que se respira allí. Hoy te cuento qué puedes hacer en Canencia con niños y por qué seguramente quieras repetir plan en más de una ocasión.

El mejor plan familiar: pasar un día en Canencia con niños

canencia con niños

Canencia está situado en uno de los enclaves más bonitos de la Sierra de Madrid. El pueblo merece un paseo matinal o vespertino para visitar sus puentes medievales y apreciar la arquitectura de sus casas, pero como mis hijas son muy campo no quisieron parar y continuamos nuestro camino hacia nuestro destino final: el puerto de Canencia.

La carretera para acceder a este rincón es estrecha y está llena de ciclistas (sobre todo a primera hora de la mañana) pero si vas despacio, ¡no hay que agobiarse! Por otro lado, al estar en un punto bastante alto (1.540 metros de altitud) siempre es recomendable llevar algo de abrigo porque la temperatura allí suele ser unos cuantos grados más baja que en los pueblos de la zona o en el área metropolitana de Madrid y, a su vez, llevar ropa deportiva para andar por los pinares.

Una vez que llegas al Puerto de Canencia verás distintas áreas para dejar el coche, montar un picnic en el suelo o hacerte con algunas de las mesas que hay. A su vez puedes optar por emprender trayecto por algunas de las rutas que salen de esta zona, por ejemplo la Senda ecológica del Abedular de Canencia para descubrir la Chorrera de Mojonavalle (no apta para carritos de bebés o bicicletas), o hacer como nosotros y caminar sin rumbo fijo.

Solo cuando estás arriba y dejas a los niños que se suban a las rocas, que anden descalzos, que hagan la voltereta o el pino, que construyan una cabaña con palos o que se escondan detrás de un roble, un abeto o un tejo, te das cuenta de que la naturaleza es el mejor parque para que los niños descubran y exploren su entorno.

De toda nuestra jornada en Canencia con niños lo que más les gustó a mis hijas fue cuando a última hora, a eso de las 20.00 horas de la tarde, bajaron las vacas a pastar. Y eso que ellas están acostumbradas a verlas en el pueblo todos los veranos, pero aún así es algo diferente y poco habitual para los niños de hoy día.

Para terminar nuestra escapada, nos cruzamos con un guarda forestal que estuvo hablando largo tiempo con mis hijas. Les explicó que la montaña hay que cuidarla porque gracias a los bosques nosotros podemos respirar, los animales se mantienen vivos y todos nos beneficiamos. ‘No lo veis, pero los árboles hacen un trabajo invisible ya que nos dan la vida’. Esta frase les ha marcado porque días después la han recordado y veo en sus ojos que observan su entorno con otro punto de vista.

Por cierto, en cuanto a la mejor época para ir… ¡todas! En verano, como ha sido nuestro caso, porque te escapas del calor de Madrid; en otoño porque es un espectáculo para los ojos observar las distintas tonalidades de marrones y amarillos que se presentan en las hojas de los árboles; en invierno porque los niños y mayores disfrutaréis con la nieve; y en primavera porque todo está verde que te quiero verde. ¿Vas buscando ya día en tu agenda para subir al Puerto de Canencia?

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