Shinsuki Yoshitake vuelve a enseñarnos una lección de vida muy importante a través de sus cuentos. La editorial Pastel de Luna lleva a las librerías Gotitas, un entrañable texto del autor japonés con el que descubrimos que encontrar nuestro lugar en el mundo no es fácil. El cuento es muy sencillo en cuanto a su planteamiento y por ello es ideal para enseñar a nuestros pequeños que cada uno de nosotros tenemos algún problema con el que lidiar. Este texto es imprescindible para que tanto madres, padres y niños aprendamos a gestionar los problemas. Y es que, no hay mal que cien años dure ni persona que no lleve en su mochila algún problema y estos serán grandes o pequeños según sepamos gestionarlos y trabajarlos. 

‘Gotitas’, el libro infantil que muestra que todos tenemos un problema con el que lidiar

el libro de Gotitas

Todos somos diferentes pero, a la vez, todos somos iguales. Y es que, todos nos encontramos en el camino de la felicidad con sus numerosas piedras que sortear. Taro es nuestro protagonista, aunque sus amigos le conocen como ‘Gotitas’, porque antes o después de hacer pis siempre se le escapan algunas gotitas, lo que le hace sentirse diferente y despertar el enfado de su mamá. 

Pero el positivismo se impone. En lugar de quedarse paralizado por el rechazo o el miedo, Taro emprende la aventura de encontrar a sus iguales. Sale a buscar a más ‘gotitas’. ¡Qué importante es sentir que somos aceptados por el grupo! Nadie quiere ser el raro y aunque ahora parece que ‘mola’ ser diferente, único y original, un pequeño solo quiere la seguridad en su familia y amigos, de saber y entender que no le pasa nada malo. Y es que nuestras diferencias son solo eso, diferencias.

Taro no quiere esconder su problema. Por el contrario, está seguro que hay muchos ‘gotitas’ por el mundo, aunque lo escondan. En su camino para encontrar a sus iguales se topa con una niña, quien aunque asegura no ser una ‘gotitas’, confiesa que le molestan mucho las etiquetas de la ropa. “¡Pican como mil demonios!”. Su segundo descubrimiento será un niño enfadado porque su calcetín se “engurraña”, como dice el pequeño, continuamente por mucho que lo estire. Este tampoco es del ‘club gotitas’. 

Y suma y sigue. Otro pequeño tiene que lidiar con un trozo de espinacas enredado entre sus dientes. Y una niña con las mangas de la camiseta interior arrugadas y subidas por encima de los codos al ponerse el jersey (esto lo he experimentado yo misma y reconozco que es muy, pero que muy incómodo intentar alcanzar las mangas para bajarlas por debajo del jersey) está al borde de la crispación.

A simple vista parece que no hay más ‘gotitas’ en el mundo. Y aunque Taro no encuentra a sus iguales si descubre que cada uno de nosotros tiene algún problema al que enfrentarse. La vida no es perfecta y parece difícil encontrar a dos personas con el mismo problema. Lo importante es que sepamos cuidarnos unos a otros sin minimizar las dificultades de los demás ni pensar que lo que nos pasa a nosotros es lo más importante.

Hay sorpresa final. En las últimas páginas del cuento Taro regresa a lo brazos de su abuelito al que adelanta que no ha encontrado a ningún ‘gotitas’. Tristeza en el rostro de nuestro protagonista. Y consuelo en las sabias palabras del anciano, quien no duda en minimizar el problema y hacerle una confesión. ¿Adivináis qué le confiesa?

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