Abre bien los ojos porque la ruta conocida como ‘De molino a molino’ que transcurre por La Hiruela tiene mucho pero mucho que ver y observar: vistas espectaculares, impresionantes miradores y abundante y variada vegetación. Y es que esta zona (la sierra del Rincón) se encuentra dentro de la Red Mundial de Reservas de la Biosfera. Sin duda, ¡un entorno natural envidiable!

De molino a molino. Ruta por La Hiruela con niños

La sierra norte de Madrid está llena de pueblos con encanto y de caminos que hacen las delicias de los senderistas. Son tantas las propuestas para salir a andar que a veces resulta difícil quedarse con una de ellas, eso sí, cuando se trata de buscar esa ruta que sea ideal para hacer con niños sin duda no puedo dejar de recomendarte la que parte del pueblo de La Hiruela.

Se trata de un trayecto muy fácil y cómodo para niños de todas las edades (casi no tiene desnivel), con una distancia que apenas llega a los cuatro kilómetros, de recorrido circular (de esta manera verán siempre algo diferente y no dirán a la vuelta que se aburren o que es un rollo volver por el mismo camino) y, quizás lo que más les gusta a los pequeños de casa, o al menos a las mías, es que casi toda ella se desarrolla a la vera del río Jarama. ¡Pero no te quiero adelantar más! ¡Todo a su debido tiempo!

El punto de partida de esta senda se sitúa a las afueras del pueblo, en el camino que comunica La Hiruela con otro de los pueblos de la zona, El Cardoso de la Sierra, ya dentro de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Si vas en primavera, ya te aviso que te sorprenderán las distintas tonalidades de verdes que se suceden según avanzas; en cambio, si visitas esta zona en otoño, el color que predominará será el marrón. Por otro lado, recomiendo madrugar y llegar a primera hora del día porque en el pueblo no se puede dejar el coche y, aunque hay un parking, se llena rápidamente porque es muy pequeño.

Caminando a paso relajado, llegamos a un bosque de robles que nos conduce hasta un puente de madera. ¡Aquí es donde empieza lo bonito de esta propuesta! Por cierto, ya te aviso que este punto es casi parada obligada para que los niños jueguen a ver quién lanza la piedra más lejos o a intentar intuir algún pez nadando sobre el río.

Seguimos nuestro camino en paralelo al Jarama (aquí mi hija aprovechó para repasar su lección de social sobre el curso alto, medio o bajo) hasta encontrarnos de frente con las ruinas del Molino de Juan Bravo. Tengo que avisarte que hay una zona un ‘pelín complicada’ si los abuelos quieren acompañaros o si lleváis carro porque hay que saltar piedras (lo mejor que les pudo pasar a mis pequeñas). Otro dato: en mitad de la ruta hay un merendero con unas diez mesas que, como te imaginarás, se ocupan enseguida.

Justo al lado de esta área recreativa se encuentra el molinero harinero de La Hiruela, al que se puede acceder para conocer su historia y las técnicas para moler el grano (reservar antes). Después de tu visita, continua por una subida hasta llegar al colmenar tradicional, realizado en troncos huecos y con lajas de esquisto o barro como tapa, contempla los huertos plantados por la gente del pueblo y emprende camino al punto de origen.

Por cierto, no puedes regresar a casa sin antes pasear por las calles de este singular pueblo. Tómate tu tiempo para apreciar la arquitectura de sus construcciones y descubrir que se mantienen prácticamente originales, lo que confiere a La Hiruela una personalidad única.

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