La lectura es uno de nuestros pasatiempos favoritos en casa. El cuento de antes de dormir es un fijo en nuestra rutina diaria con la pequeña cada noche, pero también intentamos ganarle horas al día para sumar más lecturas. Hoy descubrimos ‘CocoCuentos’, un libro con infinitas posibilidades lleno de unos personajillos que viven en una pequeña isla con un árbol gigantesco. De la casa editorial Bruno, Jesús Sanjuán lo firma y Francesc Rovira lo ilustra.

¿Preparados para leer, cantar y jugar con ‘Los cococuentos’?

el libro de cococuentos

Este libro reúne siete cuentos divertidos con pictogramas y canciones en un cedé que produce La Lavadora Musical. Además incluye cartulinas troqueladas para montar en 3D los CocoCuentos protagonistas de las narraciones.

El primer relato nos presenta ‘La isla de los CocoCuentos’, que nos sirve para conocer el escenario donde se desarrollarán cada una de las mágicas narraciones. Le siguen ‘Coco Tristón’, ‘Coco Sabia’, ‘Coco Mandón’ y ‘Coco Feliz’. ¡Lo habéis adivinado! Son los protagonistas del libro. Pero aún hay más. Las historias de ‘El gran Melazul’ y ‘La hoguera’ son el punto final del libro. Con cada cuento podemos trabajar las emociones y los diferentes comportamientos de nuestros pequeños. Y es que, leer también es aprender.

Al finalizar cada cuento llega el momento de jugar con ‘Descubre las siete diferencias’. Los pequeños tirarán de concentración y agudeza visual. Nadie quiere perder en la familia. Y al pasar la página llega ‘¡Ahora lo cuentas tú!’. Cinco imágenes del texto para que el niño cuente la historia y aseguremos la comprensión lectora porque leer no solo es descifrar las letras, también es entender qué se nos cuenta. 

Y como ya hemos anunciado, el texto se sirve del recurso de los pictogramas para atrapar a los pequeños lectores. En los relatos algunas palabras son sustituidas por dibujos. Y es que estos son recursos muy útiles para trabajar con los más pequeños, sobre todo, para aquellas dificultades que se nos pueden presentar con el lenguaje oral o escrito, ya que mediante una imagen, se pueden transmitir conceptos, objetos o incluso contenidos en sí mismos. Recordáis aquello de “una imagen vale más que mil palabras”. Los pictogramas se convierten en una ayuda o en una alternativa al aprendizaje de las letras y a la lectura convencional.

Y lo prometido es deuda. Toca el turno de bailar. Cada cuento se acompaña de dos pistas en el cedé. La primera es una canción pegadiza que nos devuelve a la historia con ritmo sencillo y estribillo fácil de asimilar. Porque en la segunda solo encontramos la melodía, es la versión instrumental. Es el turno de cantar. El cedé nos da la posibilidad de convertir la casa en un karaoke.

Y después de haber leído, jugado y cantado, nosotros los padres sabemos que además hemos estimulado la imaginación y el lenguaje de nuestros hijos. Porque todos hemos aprendido mucho con los cuentos infantiles gracias a la fantasía y magia que despiertan. Y además, hemos adquirido vocabulario y expresiones así como moralejas que nos han ayudado a desenvolvernos mejor en el mundo. Y si todo ello, lo hemos hecho en familia, habremos reforzados nuestros lazos. 

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