En Madrid solo hay tres sitios en los que se permite el baño: el pantano de San Juan, las Presillas en Rascafría y la playa del Alberche. Fuera la de Comunidad de Madrid tenemos lugares increíbles como las piscinas naturales de Navaluenga, totalmente equipadas para hacer frente a una ola de calor.

A mojarse en las piscinas naturales de Navaluenga

piscinas naturales de navaluenga

Navaluenga se encuentra a 110 kilómetros de Madrid, por la carretera de San Martín de Valdeiglesias. Sus piscinas naturales tienen todo lo que buscas para refrescarte el verano: parking sin coste alguno, zona verde con césped para relajarse, escaleras que facilitan el acceso, chiringuito para comprar algo fresquito, áreas con sombras, duchas para después del baño…

las piscinas naturales de navaluenga

Aunque se trata de una zona ideal para familias, tengo que reconocerte que, al menos el día que estuvimos nosotros, no sentimos sensación de agobio, quizás también porque es bastante amplio y hay espacio para todos. ¡Una maravilla! Puedes llevarte tu sombrilla, tu nevera, tus sillas para estar más cómodos… Realmente las piscinas naturales de Navaluenga son como una playa en la provincia de Ávila y… ¡las colchonetas de unicornio o de flamenco están permitidas!

estas son las piscinas naturales de navaluenga

El lugar de mayor concentración es el puente románico y otro de más reciente creación que data de la década de los 50, pero puedes moverte en paralelo a la orilla del río y buscar tu propio hueco a lo largo de estas aguas del río Alberche.

Hay zonas con menos piedras y alguna otra con más, así que, por si acaso, no olvides meter las cangrejeras. ¡Tus pies te lo agradecerán y tus hijos también! Y en cuanto a la profundidad es de 1,60 metros, así que cuidado con los niños más pequeños, ¡no los pierdas de vista en ningún momento!

piscinas de navaluenga

Si te gusta la zona, quieres repetir e, incluso, organizar un fin de semana largo, Navaluenga es una excelente opción. Tiene casas rurales, hoteles, un camping y algunos particulares alquilan su casa. Desde el pueblo salen varias rutas de senderismo, como la de la silla de la novia de cuatro kilómetros, y en verano hay cine al aire libre, zona de castillos hinchables y los bares y las terrazas de la plaza se llenan de gente que se acerca para tomar el aperitivo al mediodía o un helado al caer la tarde. ¿Te faltan más razones para pasar uno, dos o tres días en este pueblo de Ávila?

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